Sobre el extraño origen de algunas palabras...

Posted: domingo, 8 de marzo de 2009 | Publicado por Poesia | Etiquetas: , 1 han dicho

UN ASUNTO PELUDO


Del rosa-rosae a la rosa y del oculus al ojo, la mayoría del léxico de nuestro idioma se lo debemos integramente a la herencia latina. Sabemos que es la diacronía la que se dedica al estudio de la lengua a partir de su evolución, esto es, en nuestra lengua al estudio de todos los procedimientos que se han dado con el paso y la evolución del latín al castellano.
El léxico español está formado mayoritariamente por palabras procedentes del latín. El porcentaje de palabras de procedencia latina es elevado, se estima en un 73%. Ahora bien, no todas han sufrido los mismos cambios, ni se han incorporado a la lengua de la misma forma; unas lo han hecho por vía patrimonial y otras por vía culta ( pero esto es algo que explicaré en otra ocasión para no desviarme del tema). Conocemos también que en nuestra lengua, la mayoría de palabras procedentes del latín han ido cambiando su significado a lo largo de la historia a partir de una serie de procedimientos que la lexicografía y nuevamente la diacronía se han encargado de estudiar. Véanse ejemplo de estos cambios en palabras como hucha.

Sin embargo, resulta curioso el origen de muchas otras de las que se desconoce su aparición o intrusión en la lengua y que aparecen registradas en un momento u otro de la historia sin ninguna explicación aparente.

Justamente esto le ocurre a la palabra BIGOTE, palabra que aparece en el siglo XVI, y que sustituyó desde entonces al antiguo vocablo mostacho.
Investigando un poco por aquí y por allá,El tesoro de la lengua de Covarrubias, recoge la palabra bigotes como Rollitos de pan de origen francés que se cocinaban para los niños y cuyo equivalente en Italia era mostachos. No aparece, sin embargo, en la entrada ninguna referencia directa de la palabra bigotes con su actual significado que según el Drae es 1. m. Pelo que nace sobre el labio superior. U. t. en pl. Lo que si que explica Covarrubias es una posible alusión de la palabra bigote a partir de un término griego.



Curiosamente un siglo después, encontramos en El diccionario de Atoridades, en su primera edición de 1726, ya registrada la palabra bigote como
pelo que nace sobre uno de los labios. En su definición se explica que la palabra probablemente provenga de la composición del sustantivo Gotte, que en italiano significaba carrillo y la palabra latina bis.



No parece sin embargo una explicación muy convincente ni siquiera para la propia academia pues en su Diccionario usual de 1780 decide prescindir de la explicación y deja la entrada del siguiente modo:




Intentado encontrar una explicación a la introducción del término en nuestra lengua he encontrado una historia curiosa que trata de esclarecer el fenómeno:

Durante la edad media los escandinavos en sus incursiones por los diferentes países de la actual Europa pusieron de moda el bigote. Estos, antes de enrolarse en el campo de batalla lanzaban un grito de guerra que sonaba algo así como “bi-got”. Cuentan que fue a partir de ese grito de guerra que pasó a sustituirse el vocablo mostacho por bigote, para designar primeramente a todo aquel que lucía el pelaje sobre los labios y, más tarde, al bigote tal cual lo conocemos hoy en día.

Evidentemente no sabemos a ciencia cierta si fue realmente esa la principal causa de la inclusión del término, pero es algo que resulta cuando menos curioso y digno de ser comentado.



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